| Patrick y un sevidor |
“This is terrible my friend, terrible. There is no planning here, nothing!” Exclama Patrick mientras esquiva la enésima motocicleta que le pasa rozando. Continúa, con su marcado acento africano (cuidado que ya se escuchan, a lo lejos, las sirenas de la policía multicultural siempre al acecho): “There is no proper planning, it´s all random. I am going to tell you something, my friend. In Uganda things are done properly, the streets of Kampala follow an established plan developed by the municipality. Urban planning I´m talking about, not like this place!
Patrick, un
devoto del orden, un paladín de la decencia, un defensor de los derechos del
peatón, un, en definitiva, entusiasta de la concejalía de urbanismo, disfrutaría de Katmandú si no fuera
por los coches y sus cláxones, por las motocicletas, por la forma en la que han
crecido las calles pero no las aceras, por la flema interminable de sus
habitantes, que deciden regar el pavimento con su perenne exceso de saliva y un
ritual previo en el que parece que van a sacarse las tripas. Patrick jura y
maldice, asegura que le utilizan de diana y trata de esquivar los
proyectiles de los viandantes con la naturalidad de una nadadora de
sincronizada.
- “That one almost hit me! Oh my goodness! I´m telling you, Victor, my friend, this city is crazy. In Uganda the streets are wide, it´s impossible to get lost as everything is well indicated. And none spits there: people are polite and respectful”.
- ¿Y el
tráfico, Patrick, cómo es el tráfico en Uganda?
- Oh, people do respect traffic rules, my friend.
Everyone follows the rules. The only rule here in Nepal is that there are no
rules!
- ¿Y la
gente en Uganda, Patrick, lee a Zweig, escucha música clásica y va a la ópera?
- Pardon
me?
Y así pasaban los días tras las clases de nepalí: Patrick quejándose,
Alison mirándome para ver qué parida le respondía, y yo, sin embargo,
reflexionando mientras tanto sobre las palabras de Patrick, pensando que
habiendo visto Viena quizá no merezca la pena acercarse a Kampala. “Maldita
globalización”, mascullé, “no se puede uno escapar de Mozart ni en Uganda”.
PD: Esos días nos visitó Margaret Hodge, parlamentaria laborista y líder del Public Accounts Committee en el Parlamento británico. En la foto se ve cómo Margaret desestima un par de consejos que la ofrecí para terminar con los paraísos fiscales. Nos contó la intrahistoria de cómo pillaron con las manos en la evasión de impuestos a Google, Starbucks y Amazon, y nos dió su opinión sobre algunas instituciones británicas que sólo podré detallar cuando me vengan a visitar y me inviten una cerveza: precedió sus afirmaciones con un off the record que les va a dejar con las ganas.
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